Ayuntamiento de El Boalo.
El origen de las tres entidades de población se sitúa en tiempos de la Reconquista, en el contexto del proceso de repoblación llevado a cabo por la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, en la vertiente meridional de la Sierra de Guadarrama.
Las primeras referencias escritas de Cerceda y Mataelpino aparecen a principios del siglo XIII, mientras que las del núcleo de El Boalo datan del siglo XV. Esta última localidad aparece citada en una de las serranillas del Marqués de Santillana (1398-1458).
En la Alta Edad Media, la zona de influencia del río Manzanares, conocida como Real de Manzanares, fue objeto de continuas disputas por parte de las Comunidades de Villa y Tierra de Segovia y Madrid, que intentaban hacerse con el control de sus abundantes bosques y pastos.
Los litigios fueron resueltos en el siglo XIV por el rey Juan I de Castilla (1358-1390), quien cedió el territorio a su mayordomo, Pedro González de Mendoza. Desde entonces, El Boalo, Cerceda y Mataelpino quedaron vinculados a la Casa de Mendoza y al Ducado del Infantado, junto con otros pueblos guadarrameños.
En el año 1747, Cerceda recibió el título de villa y, en 1751, El Boalo y Mataelpino fueron definidos como barrios de una única villa y concejo. Sus principales fuentes de subsistencia eran la agricultura y la ganadería.
En el siglo XIX, surgió una nueva actividad económica, la cantería, al tiempo que las tres localidades quedaron constituidas en un único municipio. En los años sesenta del siglo XX, la extracción de piedra experimentó un retroceso, ante la aparición de nuevos materiales de construcción, lo que provocó la emigración de muchos de sus habitantes.
En las décadas posteriores, se produjo un florecimiento de la economía del pueblo, de la mano del sector inmobiliario, lo que supuso la urbanización de numerosos enclaves de su entorno.
El monumento más importante del municipio es la Iglesia de Nuestra Señora de la Blanca, que se encuentra en Cerceda, declarada Monumento Histórico Artístico. Fue construida en estilo gótico en el siglo XVI y alberga una pila baustimal renacentista. Está realizada en mampostería de granito, excepto la sacristía, levantada con sillares regulares.
En el núcleo de El Boalo, destaca la Iglesia de san Sebastián Mártir, del siglo XVII; y en Mataelpino la Iglesia de santa Águeda, cuyos orígenes se remontan probablemente al siglo XVI, si bien el edificio actual fue realizado en el siglo XX. Otra construcción de interés es la Ermita de san Isidro Labrador, erigida en el siglo XX en estilo rural.
En el término municipal existen varias áreas de ocio, entre las que destaca la de san Isidro Labrador, junto a la ermita del mismo nombre. Otros enclaves de interés ambiental y recreativo son la Gruta de la Calera, situada en una zona sedimentaria formada por el río Samburiel, y el Mirador de la Ponzonilla, a 1.175 m de altitud.
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Fuente: Wikipedia